Antonio Meucci, el verdadero inventor del teléfono

Antonio Santi Giuseppe Meucci (1808-1889) fue el inventor del teletrófono, bautizado posteriormente como teléfono.

Nacido en Italia, desde pequeño demostró un gran interés por las materias técnicas y estudió ingeniería industrial en la Academia de Bellas Artes de Florencia; trabajó poco después como ingeniero jefe en el teatro más importante de Florencia. Como consecuencia de la situación política que había en Italia, Meucci y su esposa dejaron Florencia en 1835 y se fueron a Cuba donde aceptó un trabajo en el Gran Teatro de Tacón en La Habana y, en sus ratos libres, hacía experimentos eléctricos. A consecuencia de un incendio, el teatro donde trabajaba quedó totalmente destruído, por lo que en 1850, Meucci y su esposa decidieron emigrar a los Estados Unidos, llegando a Clifton, cerca de Nueva York, donde Meucci vivió el resto de su vida. En su nuevo hogar, Meucci fue siempre respetado como un hombre de la comunidad italiana de Nueva York. Había montado una fábrica de velas de parafina y acogía a cualquier italiano que necesitara su ayuda.

Alrededor del año 1854 Meucci construyó un teléfono para conectar el despacho de su casa con el dormitorio ubicado en el segundo piso, debido al reumatismo de su esposa. Sin embargo, carecía del dinero suficiente para patentar su invento, por lo que lo presentó a una empresa que no sólo no le prestó atención, sino que tampoco le devolvió los materiales. Meucci, en una situación económica precaria, se vio obligado a vender los derechos de sus otros inventos para sostenerse y a duras penas pudo ir pagando los gastos de la patente del teléfono que había construido en 1861. Un accidente (la explosión de la caldera a bordo del ferry de vapor Westfield, del que salió con severas quemaduras), obligó a su esposa a vender varios inventos de Antonio a un prestamista en 1871. Cuando, una vez repuesto, vuelve para recuperarlos, la casa de empeños dice haberlos vendido a un hombre joven al que nunca se pudo identificar.

Meucci trabajó intensamente en la reconstrucción de su mayor invento, consciente de que alguien podía robarle la patente, pero incapaz de reunir los 250 dólares que costaba la patente definitiva, tiene que conformarse con un trámite preliminar de presentación de la documentación (que en inglés se conoce por caveat) y que registra el 28 de diciembre de 1871, sólo permitiéndole renovarlo en 1872 y 1873. En cuanto tiene el acuse de recibo de Patentes, vuelve a empeñarse en demostrar el potencial de su invento. Para ello, hace una demostración del telégrafo parlante a un empresario llamado Edward B. Grant, vicepresidente de una filial de la Western Union Telegraph Company. Cada vez que Meucci intentaba avanzar, se le decía que no había hueco para su demostración, así que a los dos años, Meucci pidió que le devolvieran su material, a lo que le contestaron que se había perdido.

 

Sistema Meucci con auricular y micrófono separados. 1857.

En 1876, Alexander Graham Bell registró una patente que realmente no describe el teléfono, pero lo refiere como tal. Cuando Meucci se enteró, pidió a su abogado que reclamara ante la oficina de patentes de los Estados Unidos en Washington, algo que nunca sucedió. Sin embargo, un amigo que tenía contactos en Washington, se enteró de que toda la documentación referente al telégrafo parlante registrada por Meucci se había perdido. Una investigación posterior puso en evidencia un delito de prevaricación por parte de algunos empleados de la oficina de patentes con la compañía de A. Graham Bell. En un litigio posterior entre la Bell y la Western Union, salió a la luz que existía un acuerdo por el cual la Compañía Bell pagaría a la Western Union un 20% de los beneficios derivados de la comercialización de su invento durante 17 años.

En el proceso legal de 1886 tuvo que enfrentarse incluso contra sus propios abogados, presionados por el poderoso Bell, pero Meucci supo convencer al juez de que no había duda en cuanto a la autoría del invento registrado. A pesar de la declaración pública del entonces secretario de estado, existen suficientes pruebas para dar prioridad a Meucci en la invención del teléfono. El gobierno de los Estados Unidos inició acciones legales por fraude contra la patente de Bell y el proceso fue embarrancado en el arenal de los recursos, hasta cerrarse con la muerte de Meucci en 1896.

El 11 de junio de 2002, el Boletín Oficial de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos publicó la Resolución Nº 269 por la que se honra la vida y el trabajo de inventor italoamericano. En la misma se reconoce que fue más bien Meucci antes que Graham Bell quien pudo haber sido el inventor del teléfono. Reconoce además que Meucci demostró y publicó su invento en 1860 y concluye con un reconocimiento a la realización de dicha invención.